Galego 
turismo en bici por Narón
logo educación viaria
 
 .: ESTÁS EN: es > Rutas en bici por Narón > En bici por la ribera de Xuvia
Siguenos en Facebook Siguenos en Twitter Siguenos en Tuenti Siguenos en YouTube

RUTA 1: En bici por la ribera de Xuvia

tripticogpspincha para descargar el archivo para el google earthvideo
Esta ruta discurre casi en su totalidad por la desembocadura del río juvia. Partiendo del Paseo Marítimo (rotonda de Megasa) a lo largo de aproximadamente ocho kilómetros ofrece un recorrido en el que se mezclan puntos de interés histórico y cultural que hacen de esta una ruta fácil, cómoda y bastante interesante.
A escasos metros del punto de partida podemos contemplar uno de los señalados como lugar de interés: el molino de las Aceñas singular por ser el único molino de mareas que se conserva en nuestra comarca. Los molinos de mareas son aquellos que utilizan la fuerza de las mareas como energía motriz. Cuando hay marea llena, el agua inunda una cuenca de reserva para el molino, en la que queda retenida durante la marea baja; en este momento las válvulas que regulan la salida del caudal se abren y el agua retenida se vierte cara el mar, impulsando la rotación de la rueda del molino.
El molino de las Aceñas fue una de las principales fábricas de harinas de Galicia en el siglo XIX, cuando recibía el trigo desde Ucrania y América. Creado a finales del siglo XVIII, y promovido por una sociedad de empresarios gallegos y franceses, el edificio consta de represa, molino, vivienda, almacenes y casa de recreo adosada, todo rodeado por  un muro de piedra. Esta Real Fábrica de harinas es una obra de grandes dimensiones, que permite la entrada de las mareas a través de una compuerta giratoria y embalsa más de 50.000 metros cúbicos de agua, energía suficiente para mover las grandes piedras moledoras de que dispone.
Siguiendo el paseo debemos desviarnos por la calle Marcial Calvo hasta llegar al edificio del antiguo Ayuntamiento, construido en los años 50 del siglo XX, además de la Plaza, destaca su reloj colocado en la torre alrededor del año 1962, de factura catalana, que supuso un desembolso de 78.790 pesetas a las arcas municipales.
Desde este punto volvemos al paseo marítimo para pasar por la parte  trasera de la Iglesia de Santa Rita de Juvia, mandada construir por Don Francisco Barcón y Quevedo, como agradecimiento a Santa Rita por su intercesión en la curación de su hija. De planta rectangular, interiormente la nave está dividida en varios tramos por arcos fajones, de carácter ornamental, que dan lugar a la bóveda de cañón. Su ábside, de forma poligonal, está cubierto con una estructura abovedada en forma de abanico. Tiene un crucero de amplias dimensiones, con arcos de medio punto que delimitan los espacios correspondientes a las capillas laterales y el presbiterio. Destaca presencia de vidrieras en los muros laterales. La fachada principal está dividida en tres paños, situándose a los lados las torres campanario. La puerta de entrada y rectangular, enmarcada por un arco de medio punto, con decoración en el tímpano. Los muros están pintados de dos colores para resaltar los diferentes elementos estructurales. La cubierta es a dos o tres aguas dependiendo de los cuerpos.
 Antes de llegar al puente que nos separa de Neda podemos disfrutar de la sombra proporcionada por el conocido Magnolio de juvia. Una de las mayores virtudes del magnolio son  sus enormes flores blancas, vistosas y de un perfume muy intenso, éste es uno de los motivos por los que se convirtió   en uno de los árboles ornamentales más cultivados en todo el mundo.  Aunque se pueden encontrar en cualquiera rincón del planeta, su origen se encuentra en el norte de América. El Magnolio de juvia tiene más de cien años y aunque no disfruta de muy buena salud es una de los  árboles más espectaculares y bonitos que tenemos en nuestro Ayuntamiento. Aunque su  origen no está perfectamente documentado, los más viejos de lugar dicen que procede de Filipinas.
Llegados a este punto cruzaremos el puente cara al municipio vecino de Neda. Desde este contemplaremos otro de los puntos de interés de nuestra ruta: el Puente de juvia; aunque es un puente de finales del siglo XIX, fue levantado sobre los restos de un puente mucho más antiguo; las noticias que tenemos nos permiten llevar su construcción a época medieval e incluso a época romana. Este puente se encuentra sobre el río juvia, en el límite entre el Ayuntamiento de Narón y de Neda.
Al lado del puente, y ya en Neda, podemos ver la Fábrica Galicia Textil, en el solar donde se construyeron los Reales Establecimientos de Juvia. Fundados en el año 1790, este recinto albergó diversas actividades tales como la fabricación de planchas de cobre, fusiles o moneda mientras estuvo bajo  tutela Real. Después de su subasta pasa a manos privadas, siendo su propietario el señor Francisco Barcón que decide  instalar una fábrica de tejidos. A día de hoy el lugar pertenece la Empresa  Galicia Textil. Los Reales Establecimientos de Juvia tienen su origen en la necesidad de prolongar en el tiempo a vida de los barcos de la armada española, esto hizo que la Corona decidiese  adoptar una técnica, que ya se practicaba en Inglaterra, que consistía en forrar con planchas de cobre el casco de sus barcos, que entonces eran de madera. La utilización de esta nueva técnica proporcionaba al barco un aspecto mucho más sólido, lo hacía mucho más rápido y más maniobrable. Poner en marcha estas medidas hacía imprescindible la creación de grandes fábricas que produjesen estas planchas. La segunda etapa se inicia en el siglo XIX, a principios del año 1808. Después de la invasión de los ejércitos franceses, la necesidad de armas con las que defender al país, hace que se tome la medida de aprovechar los Reales Establecimientos de Juvia para la fabricación de armas de chispa. Esta actividad durará poco tiempo y no estará exenta de polémica al asegurar la tropa que los fusiles de Juvia estallaban y provocaban más daños  entre los soldados nacionales que los disparos de los franceses. La tercera etapa se establece alrededor del año 1811, en el que ante la escasez de moneda de cobre que circulaba por el noroeste de la península, la Corona decide instalar en Juvia la única casa de moneda de la Galicia contemporánea. Las monedas de Juvia se acuñaron a nombre del rey don Fernando VII, y tras su muerte, a nombre de su hija la reina doña Isabel II. Maravedíes, primero, y escudos después, fueron los dos tipos de moneda que se fabricaron  durante el período que funcionó la Ceca. En el año 1868, por Real Orden, se suspende la acuñación de moneda en Juvia, desapareciendo la última Casa de Moneda de Galicia. Desde entonces, toda la acuñación de moneda se llevó a cabo en Madrid, en la Real Casa de Moneda hoy Fabrica Nacional de Moneda y Timbre.
Siguiendo nuestra ruta pasamos por el puente peatonal que une los paseos de Juvia y Neda (Paseo marítimo de Neda) la siguiente parada la haremos en los dos estanques de mareas de luna llena y luna nueva que adaptarán su nivel al de las mareas, simulando el flujo lunar sobre las aguas;  continuamos nuestra ruta hasta la Iglesia de Santa María de Neda. En el año 1720, según consta en los documentos de las cofradías existentes, comienzan las obras para levantar las paredes del cuerpo principal. En 1744  se monta el retablo mayor, la tribuna y el coro. En 1762, una vez rematada la torre, se coloca la campana mayor, la cruz y la veleta. En años posteriores y a lo largo del XIX, el templo sufrió aumentos y modificaciones, hasta llegar a tener el aspecto de hoy en día. En cuanto a su interior destaca  el Cristo de la Cadena; según la tradición popular la estatua vino flotando sobre el río, lo que no deja  de ser cierto: la imagen llegó en el año 1550 en un barco procedente de Inglaterra, capitaneado por John Dutton, un católico inglés que huía de las persecuciones religiosas que tenían lugar en su país. Junto al Cristo  se trajo una imagen de la Virgen, conocida hoy como Nuestra Señora la Inglesa  que se puede ver en Lugo. El Cristo de la Cadena pertenece al estilo Tudor, gótico del siglo XVI.
Continuamos nuestro camino hacia la estación del ferrocarril de Neda, pasamos el Puente que lleva al Monasterio del Couto. Los orígenes de este monasterio, posiblemente, se remontan al siglo IV d.c.. Se habla de que entre los años 380 y 390 existía una ermita dedicada a la Santísima Virgen de las Nieves o de Santa María, en el mismo lugar donde siglos más tarde se construiría el monasterio de San Martin de Juvia. Esta primitiva capilla se convirtió en iglesia, y comienza a servir de iglesia parroquial a principios del siglo VIII, continuando como tal iglesia parroquial del Couto hasta el año 1635, concretamente hasta el 1 de abril, fecha en la que, debido a su estado ruinoso, fue demolida  siendo sustituida por la parroquial de San Martin, templo que hasta entonces había sido monacal.
Algunos autores atribuyen la fundación del monasterio a un pequeño grupo de monjes portugueses que escaparon del monasterio de San Martiño de Dumio, que sufría constantes ataques de los moros, encontrando en la ribera del río Juvia un lugar idóneo para instaurar un pequeño cenobio o casa monacal a lo que le dieron el nombre de San Martin en honor al antiguo cenobio que habían dejado en Portugal. Éste sería el nacimiento del monasterio de San Martin de Juvia, en el mismo lugar donde estaba emplazada la ermita dedicada a la Virgen de las Nieves.
Junto al monasterio, que está declarado monumento artístico nacional por el Ministerio de Cultura, se encuentra la iglesia de San Martin, su construcción data del siglo XII, comenzando concretamente en el año 1137, si bien su fachada y la torre son del siglo XVIII.
La Iglesia de San Martin es de  planta rectangular, con tres naves o espacios en su interior.
La puerta de acceso es de estilo románico  y se compone de dos arquivoltas determinadas por baquetones que arrancan desde el suelo. En el sentido de las arquivoltas remata la puerta románica al exterior una decoración de cuadros y de semicírculos refundidos o hincados en la misma piedra, decoración presente en algunos de los ventanales.
La nave central está separada de las naves laterales por pilares de planta cuadrada  con columnas. Esta nave central es más ancha que las laterales y en ella está el altar principal.
Los capiteles corresponden a diversos tipos y estilos; en su mayor parte reproducen palmetas, hojas rizadas, trenzados, bolas, racimos, figuras antropomórficas y animales.
Las basas son muy variadas, y una parte de las mismas se encuentran hundidas en el pavimento, teniendo las más visibles los plintos con ajedrezado y sus ángulos decorados con bolas, garras o cabezas de carnero.
En su interior resulta especialmente interesante el conjunto funerario formado por el tumbal en forma de estatua de guerrero yacente que correspondió al sepulcro de don Rodrigo Esquío, los restos de don Gonzalo Esquío y la lápida mortuoria que figuró sobre la sepultura del caballero D. Pedro de Mourelle de Esquío y Mandiá, junto con el escudo de armas con los blasones de los Esquío y de los Mandiá conforman un conjunto de gran importancia por su valor histórico y artístico.
Destaca también el altar dedicado a San Benito, restaurado en el año 2006, debido a que en el año 1745 el  Papa Benedicto XIV tuvo a bien concederle  INDULTO PERPETUO DE ALTAR PRIVILEGIADO, y a toda la iglesia conventual y parroquial de San Martin el entonces importantísimo privilegio de ser considerada como IGLESIA DE REFUGIO, lo cual lleva anexo el derecho de Asilo.
Desde este emplazamiento continuamos por el Camino de Santiago que nos lleva de nuevo al Molino de las Aceñas para observar la presa construida para uso del propio.
Siguiendo el Camino de Santiago volvemos a nuestro punto de partida.
 

2010 © Eventi |   Alojamiento web: Galynet